
Mi querido amigo/amiga .
¿Dónde queda la bondad? La palabra que mi padre me regaló antes de partir
De los momentos y frases que recuerdo de mi padre , que en paz descanse, hay una que se quedó conmigo.
Fue en sus últimos días, cuando estaba encamado en el hospital . Yo estaba atendiéndole y recuerdo que le estaba dando un aceite relajante cuando me dijo:
—Hija, qué bondadosa eres.
Aquellas palabras me traspasaron el pecho.
Y creo que también me impactaron por el lugar desde el que me las decía . Mi padre estaba en un momento de máxima vulnerabilidad, sabiéndose dependiente, necesitando de los demás. Y recuerdo cómo me miraba al decirme aquellas palabras.
Quizás fue eso también lo que hizo que aquella frase se quedara tan dentro de mí.
Hacía mucho tiempo que no escuchaba la palabra bondadosa. Una palabra tan preciosa y, quizás, tan olvidada.
Y desde entonces pienso que, más que hablar de personas bondadosas, me gusta pensar en los actos de bondad. Esos que, muchas veces, nacen con pureza de intención, sin esperar nada a cambio.
Actos que todos, en algún momento, hemos tenido . Pero no siempre quien los recibe les pone nombre.
Y qué bonito es reconocerlos.
Qué bonito poder decir: esto fue un acto de bondad.
Quizás porque, al nombrarlos, también los acogemos como algo que existe, que está ocurriendo y que puede seguir floreciendo.
Yo, sin esperarlo, he acogido un camino que me está llevando a detenerme en esos momentos.
En las palabras dichas a tiempo.
En los gestos de bondad que ofrecemos a los demás.
En aquello que nos mueve a hacer algo por alguien sin pensar demasiado, simplemente porque nos brota de adentro.
Y todavía, cuando recuerdo la voz de mi padre diciéndome aquellas palabras, me hago la misma pregunta:
¿Y dónde queda la bondad?www.raquelagelan.com/categoria-cosmeticos
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