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Publicado: 04-06-2024
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Mi querido Amigo/amigaRaquel Agelán

En ocasiones escuchamos pequeños Murmullos en el silencio.

Hay una sensación interior que me indica que estoy haciendo lo correcto y lo mejor para mí. La reconozco cuando siento una suave paz y una sensación de armonía. Esto sucede porque procuro ser coherente con lo que pienso, digo y hago, sin ninguna intención de dañar, pero siempre reconociendo mi coherencia y verdad. Aunque mis decisiones no siempre gusten a los demás , incluyendo a mi entorno más cercano, se trata de no salirme de mi centro.

 

El cuerpo me avisa de que voy por el camino correcto, aunque a veces esté lleno de incertidumbre , porque la vida en sí es pura incertidumbre, y la acepto. No hay nada fijo, todo es cambiante. ¿No es precisamente en esta constante transformación donde reside la belleza de la existencia? Aunque en ocasiones nos resistamos al cambio por miedo a lo desconocido .

  Así, avanzo con paso firme, confiando en los murmullos del silencio , en esa voz interior que me guía hacia la autenticidad y la plenitud y siendo consciente de que tomé la mejor decisión que podía o sabía en cada momento.

  ¿Cómo reconoce mi cuerpo que estoy tomando la mejor decisión? Lo sé porque mi cuerpo reacciona con señales de bienestar: una respiración profunda y tranquila, una mente despejada y un corazón sin peso. Es como si, al tomar la decisión correcta, cada célula de mi ser susurrara en un unísono de aprobación .

 Pregúntate si estás tomando la decisión desde el amor o desde el miedo.

La diferencia está en el foco. La primera opción consiste en poner el foco en lo que quieres que pase. La segunda opción consiste en poner el foco en lo que quieres que no pase. Hay una diferencia abismal entre estos dos puntos de vista.

Cualquier decisión que tomes en tu vida la tomarás desde uno de estos dos puntos de vista. Bien desde el amor para acercarte a aquello que deseas. Bien desde el miedo para alejarte de aquello que no deseas.

Quizá la vida sea simplemente esto. Preguntarte en cada momento si lo que haces lo haces desde el amor o desde el miedo.

Podríamos preguntarnos antes de tomar una decisión:

 ¿Estoy haciendo esto para hacer feliz a otra persona?

Si estás tomando decisiones solamente pensando en otra persona que no eres tu, puede convertirse en un arma de doble filo . Hacer esto es no respetar tus propias convicciones. De nuevo es actuar desde el miedo. Si esta persona ve que no te respetas a ti mismo, difícilmente te respetará ella a ti.

  Si no te hace feliz ahora la decisión que tomes  no te hará feliz más adelante.

Pensamos que esforzándonos hoy seremos felices mañana. Tomar una decisión que hará que tengas que esforzarte no te llevará a buen puerto. Si no te hace feliz lo que haces, haz otra cosa, el abanico de posibilidades siempre está ahí.

www.raquelagelan.com