
Oración
Cristo, ten piedad de mí.
Ten piedad de mí en la dicha y en la exaltación.
Ten piedad de mí cuando me sienta dichosa, inundada de tu luz e inundada de tu amor.
Que no crea que he llegado a ningún lugar,
sino que comprenda que simplemente estoy siendo liberada por tu amor infinito.
Ten piedad de mí, Señor,
para comprender que esta dicha no es mía, sino tuya.
Ten piedad de mí
para saber que cuando miro el cielo no soy yo:
eres Tú.
Ten piedad de mí
para no creerme dueña de ningún saber ni entendimiento,
sino para ser únicamente tu canal,
el vaso que recoge el rocío de la mañana
y que forma parte de Ti.
Ten piedad de mí
cuando me sienta borracha de tu amor y de tu sosiego.
Ten piedad de mí
cuando sienta que estoy en lo más alto,
pues sé que entonces me tocará descender.
Ten piedad de mí
cuando me crea en la cima de la montaña,
porque en algún momento tendré que bajar.
Ten piedad de mí
cuando alce los brazos al cielo,
sintiéndome plena de amor.
Ten piedad de mí
en cada instante y en todo momento,
porque no soy digna de mí,
sino solamente de Ti.