
Mi querido amigo/amiga .
El fuego puede captar toda mi atención de forma casi automática. Es como si me hablara al oído con un lenguaje antiguo, uno que comprendo sin palabras . La llama y el calor que emite no solo me resultan atractivos: me evocan una sensación profunda de pertenencia, tejida en lo más hondo de mi memoria
En el círculo del fuego nacieron los primeros relatos, los lazos en comunidad, los rituales que nos dieron identidad . Allí, al calorcito de las llamas, convivió esta humanidad, contadora de historias, simbólica, unida.
El fuego toca una fibra ancestral, una conexión que nos transporta a un tiempo lejano donde lo salvaje y lo sagrado convivían.: el fuego es fuente de vida… pero también puede destruirla si no estamos en presencia.
Entonces, cuando contemplamos una llama…
¿vemos solo una reacción química,
o asistimos al eco de lo sagrado
que aún arde en nosotros?
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En este enlace pudes visitar a Lorena Guerrero danzante del fuego que transforma.